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El fútbol: la homosexualidad invisibilizada

El fútbol: la homosexualidad invisibilizada

Un estudio apunta que habría algo más de 42.000 futbolistas LGTBI federados, de los cuales 142 lo harían como profesionales. 

Tras la declaración del futbolista de élite Jakub Jankto, internacional con su país, la República Checa, donde juega cedido por el Getafe, ha sido el primero en activo en la élite europea en dar el paso para anunciar su homosexualidad. A día de hoy nadie con contrato en las primeras divisiones de Europa con algún equipo había sido capaz.

Hay algunos ejemplos como los de Justin Fashanu -que acabó quitándose la vida- que anunció que era homosexual en una entrevista en el diario The Sun cuando jugaba en el Leyton Orient inglés, Jake Daniels dio el paso el año pasado con la camiseta del Blackpool - equipo de segunda categoría del fútbol de Inglaterra, Thomas Hitzlsperger, internacional con Alemania, lo hizo una vez retirado de los terrenos de juego y también hay ejemplos en Estados Unidos, con Collin Martin y David Testo, Australia con Josh Cavallo o Brasil con el brasileño Emerson Sheik. Este último, en las filas del Corinthians subió a Instagram una foto besando en la boca a un amigo y sus propios aficionados lo recibieron en el campo de entrenamiento con pancartas que decían: «Vete a besar a la puta que te parió» y «Este es un lugar de hombres».

El fútbol no ha podido aún con una barrera que la sociedad ya ha superado en todos sus ámbitos y a día de hoy permanece el tabú sobre la homosexualidad. «Este paso ayudará a muchas personas. El mayor termómetro de todo lo que queda por andar es precisamente la poquísima visibilidad de deportistas LGTBI que hay», apunta Víctor Gutiérrez, jugador de waterpolo y primer hombre deportista de equipo en salir del armario en España. Cree que mensajes como los del futbolista checo son vitales «porque enseñan al mundo que ocupamos espacios en los que históricamente se nos insulta y discrimina».

«El fútbol es el último reducto de masculinidad», expone la psicóloga y socióloga Alicia López Losantos en una conversación con el Canarias 7, en la que apunta un ambiente «crispante» para los homosexuales en el fútbol, expuestos ante radicales en las gradas: «No es lo mismo que alguien te insulte de forma individual que lo hagan a la misma vez más de 30.000 personas, la presión del grupo es muy importante para la persona y existe un número importante de aficionados con el nivel de crueldad inadmisible», lamenta. La experta cree que desde los propios clubes, así como de las altas instituciones debe haber «labor educativa para que no se normalice el hostigamiento» y penalice las actitudes homófobas para que así se pudiera facilitar que los deportistas, futbolistas en particular, pudieran expresar su condición sexual sin ningún miedo.

El insulto homófobo en las gradas

En el fútbol, el insulto homófobo continúa siendo polivalente y aún se sigue escuchando con facilidad el 'maricón' como cántico que queda impune en cualquier estadio: Desde los 80 con Míchel hasta el reciente caso de Cristiano Ronaldo en un Clásico en 2016, pasando por Guti, Guardiola o Piqué, entre otros. Cada cierto tiempo le toca a uno. «Hay que estar psicológicamente muy preparado para estar dispuesto a enfrentarte cada fin de semana durante toda tu carrera a miles de personas insultándote. Es importante que se sancionen este tipo de comportamientos», señala Gutiérrez, víctima de la primera sanción por homofobia en la historia del deporte en España (abril de 2021) después de que otro waterpolista le llamara 'maricón'.

La nueva Ley del Deporte, aprobada por el Congreso el pasado 22 de diciembre recoge como conducta sancionable la discriminación contra el colectivo LGTBI. Con el objetivo de establecer los mecanismos oportunos de sanción, se quiso modificar la Ley de 2007 contra la violencia, el sexismo, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte para que recoja de manera expresa «la discriminación por razón de orientación sexual, identidad sexual, o expresión de género». De esta manera se fija la protección de todo el colectivo LGTBI al otorgar a la Comisión Antiviolencia la capacidad de actuar ante este tipo de discriminaciones. La ley permitirá suspender competiciones y hasta desalojar instalaciones, aunque del dicho al hecho, hasta la fecha hay un trecho.

Un 6% de la población europea se declara homosexual

Un 6% de la población europea se declara, abiertamente, homosexual, así que aunque solo sea por estadística está claro que en los equipos de fútbol tiene que haber homosexuales.

«Si alguna superestrella lo anunciara las cosas cambiarían mucho», considera Losantos, que agradece que estos casos sirvan para «normalizar más este tema», pero que ve difícil que otros sigan el camino de Jankto por el coste que supone para ellos, al ser un jugador poco popular que no destaca como referente, por lo que -lamenta- seguiría considerándose la heteronormatividad (estado en el que se considera la heterosexualidad como lo normal) dentro del mundo del fútbol. La heteronormatividad son el conjunto de presunciones culturales que tenemos en el imaginario colectivo que señalan las relaciones afectivas, románticas o sexuales hetero como las «normales o naturales».

La socióloga es escéptica con el cálculo realizado en cuanto a futbolistas homosexuales ya que en este caso existe un tema cultural impuesto por las familias o ambientes en el que se desarrolla la persona desde niño. «Puede ser que desde pequeños tengan gusto por otras actividades debido al 'rol social' que se establece de los deportes, al menos hasta no hace mucho tiempo», indica.

Autocensura y exceso de identidad masculina en el fútbol

En la edición alemana de la revista GQ, Toni Kroos, actual centrocampista del Real Madrid, parece dar en el clavo de por qué no hay más deportistas de élite, en particular en el fútbol, fuera del armario: autocensura, exceso de identidad masculina en este deporte y apoyo social. «Mi sentido común, por supuesto, me dice que todos deberían ser libres de vivir su sexualidad en el Siglo XXI, pero no sé si aconsejaría a un futbolista salir del armario. A veces se lanzan insultos en el campo, y dadas las emociones de los fanáticos en el estadio, no se puede garantizar que eso no devalúe el ánimo del jugador. Esto no debería suceder, y el futbolista tendría mucho apoyo de su entorno, pero tienes que decidir personalmente si para ti va a suponer una ventaja o una desventaja en el campo. No creo que hoy sea una ventaja».

Fuente: Canarias 7